Hace un tiempo mi mami contrato netflix, wow! de verdad una maravilla de las películas y series en internet, así que como panorama de mi semestre sabático y de las vacaciones, comencé a ver películas muy antigua y series del año del cuesco, hasta que me encontré con ella!, la teleserie "Yo soy Betty, la fea" una teleserie colombiana muy famosa que la dieron como por el año 2000 en muchos países, entre ellos Chile por supuesto, pero como era pequeña ni me acuerdo de haberla visto, hasta ahora, que llamo mi atención.
Y ahí fue donde comenzó este llamado "síndrome", según yo claro, que comenzó con este tierno sentimiento de ver una teleserie donde sale un feita, que para ¡nada! se parecía a mi ( o eso creo).
Bueno, capitulo a capitulo, comencé a meterme mas en la trama y como que sentía lo mismo que Betty (la fea). Primero, ternura porque se enamora de su jefe, un amor platónico nivel Dios pero que con el hecho de que le hable la hace inmensamente ¡feliz! y después mucha ¡pena!, porque la engaña y se burla de ella, hasta que, ¡Chan chan! se enamoro de la mujer abajo de esa fealdad (muy que tierno, ¿no?).
Con el tiempo, me di cuenta de que vivía intensamente esta teleserie y a empatizar en un 100% con la protagonista, no porque me haya pasado algo parecido (porque realmente nunca me ha pasado) pero si porque me sentía como ella, fea, y realmente anhelo un amor o que alguien me ame por la persona que hay debajo de lo físico.
En fin, el final de la teleserie, es muy tierno y predecible, porque se quedan juntos, se casan y arman una familia, muy felices (aunque no me mato jojojo)
Pero me dejo pensando, hasta que llegue a la conclusión mas acertada y que me refleja por ahora. Simple, me siento Betty, la fea, pero no tan fea físicamente como ella, si en el fondo tengo su "nose que", pero me siento asi, siento que no me miran por la verdadera belleza que tengo, que va mucho mas allá del físico que ya comienzo a aceptar, que nadie aun se ha dado el trabajo o la obligación, como lo es el caso de la teleserie, de ver mas allá de lo que todos ven.
Porque tengo la esperanza de que alguien, mas allá de mi familia y amigos, porque son los que verdaderamente conocen y disfrutan de esta preciosura, me diga, quiero ser tu Armando Mendoza.
